Las jornadas laborales se acumulaban al mismo ritmo que nuestro entusiasmo se agotaba y la sensación de que el esfuerzo no estaba bien remunerado se convertÃa en certeza al intentar hacer frente al exorbitante costo de vida buzeano con nuestro humilde salario.
Tras una acalorada conversación con nuestra empleadora – en la que intentamos convencerla de que la esclavitud quedó abolida hace varios siglos – decidimos dejar Búzios y su onda hippie chic atras para volver a lo nuestro: viajar.
Janeiro en Rio
Nuestro primer destino fue la enorme ciudad. Llegamos sin data alguna pero pronto estuvimos bien ubicados en las playas de Copacabana.
Tres dÃas durarÃa el city-tour durante los cuales no dejarÃamos de sorprendernos no solo por los clásicos atractivos, sino también por la prolijidad carioca.
Para el final dejamos el ascenso al Corcovado, donde además de la tÃpica foto – en la que delante de la enorme estatua se aprecian nuestras caras cansadas – nos guardamos el recuerdo de una vista increÃble.
Tras caer el sol volvimos al hostel para descanzar antes del largo viaje que nos separaba de  Salvador y nuestros CS.
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