Salvador esta repleta de contrastes. Por un lado la infraestructura montada para el turismo nos ofrece un sinfin de opciones de lujo para disfrutar de la generosidad de la naturaleza.
Por otro, la gente y la actualidad de Bahía, que sin duda tienen mucho que ver con su historia, nos muestran un perfil totalmente diferente y mucho más interesante.
Dos millones de esclavos africanos fueron traídos no solamente para servir a la colonia, sino también para enseñarles a los nativos americanos cómo hacerlo. Tanta gente deja su huella, y aquí quedó bien marcada, tanto en lugares emblemáticos como el Mercado Modelo -donde subastaban a los africanos e indígenas brasileros- o en el Pelourinho -espacio de azotamiento público- como también en el arte, la cultura y la religión.
Mientras observamos la infinita cantidad de iglesias que adornan la ciudad -dicen que hay una por cada día del año- nuestra atención se ve constantemente desviada por los chillones colores de las construcciones, algunas vestimentas extrañas y ritmos musicales que suenan ajenos a estas tierras. Es el Candomblé, esa cultura que vino desde tan lejos y se adoptó como propia.
Sin dudas es un lugar especial en América Latina, nos atrae y por ello pasaremos aquí unos cuantos días.
Recorriendo Salvador, sus alrededores y conociendo gente de CS conocimos Arembempe, una playa a 25 kms de la ciudad que en los años sesenta era residida por la comunidad hippie. Pese a que hoy día más allá del nombre poco queda de aquello, resultó el lugar ideal para nosotros, que ya con algunas ideas más claras de cómo seguir el viaje dedicaremos los próximos días tan solo a disfrutar del mar tibio de Bahía, escuchar reggae y esperar el carnaval.


Hola chicos… si bien no comento las entradas, las voy siguiendo paso a paso…
Fijense y preguntenle a un CS (counter strike?) si hay alguna opcion barata para ir a Morro, q esta ahi nomas…
Un abrazo…