El despertador sonó a las 6.00 am, claro que nadie hizo caso de él… Recién cuando poco faltaba para el mediodÃa activamos y conseguimos transporte hacia la frontera.
Otra vez a bordo de un carrito -vease descripción en la entrada anterior - transitamos las dos horas que separan Maracaibo de Colombia.
Pese al clima hostil que existe entre los dos paÃses, en esta ocasión el tramite migratorio fue simple.
Ya en tierra colombiana encaramos para Tayrona, un Parque Nacional en la costa este, que dicen, reserva playas muy bonitas.
El viaje duró más de lo que esperabamos y cuando el asistente del chofer nos advirtió sobre la cercanÃa de nuestro destino ya era completamente de noche! Entonces decidimos seguir viaje hasta Santa Marta, la ciudad más cercana y volver al dÃa siguiente.
Al enterarse de la situación, Felipe, el asistente, nos invitó a pasar la noche en su casa que quedaba en un pequeño pueblo llamado Calabazo apenas a un kilómetro de la entrada al parque.
Tras un segundo de prejuicios y desconfianza aceptamos la invitación y al poco andar bajamos del micro con nuestro nuevo amigo.
Compartimos la cena en el restaurante del pueblo y luego nos adentramos en el monte hasta llegar al humilde hogar.
La breve parada en el local nos sirvió para corroborar que el buen hombre es un personaje conocido por allà y asà terminar de despejar algunas dudas, creemos normales, ante tanta generosidad.
A primerÃsima hora nos levantamos y después de mucho agradecer nos despedimos de Felipe.
Poco tuvimos que indagar para enterarnos de los altÃsimos aranceles del Parque, sin más opciones nos mandamos para Santa Marta.
No fue nada dificil encontrar hospedaje y decidimos pasar allà los tres dÃas que habÃamos planificado acampar en Tayrona.
Al dÃa de hoy todavÃa nos queda la duda de haber estado en la Santa Marta correcta… Nuestras 72 horas allà se contraponen a todas las recomendaciones que hablan de un lugar maravilloso.
Durmiendo hasta cualquier hora y paseando por la bahÃa y el mercado pasamos agradables momentos hasta que llegó el dÃa de partir
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