En Arembepe el ritmo es tranquilo y pronto nos adaptamos al estilo de nuestra morada, la Aldea Hippie. Donde el día comienza con los primero rayos del sol y acaba tras el atardecer cuando los vecinos se inspiran y nos entretienen con un buen rato de percusión baiana.
Las jornadas son simples pero lejanas a la monotonía. La falta de agua que en un principio era motivo de cierto fastidio, con el correr de los días se asimila -al menos para Seba :p- y la tarea de extraer agua del algibe, que aunque usted no lo crea tiene su ciencia, empieza a ser algo pintoresca y nada molesta.
(más…)